Los Jardines de Palacio les da la bienvenida.

Los Jardines de Palacio les da la más cordial bienvenida y les agradece la confianza depositada en nosotros para la celebración de su próximo banquete de boda o evento especial.

Ponemos a su disposición nuestras nuevas y magníficas instalaciones junto con un completo equipo de profesionales que harán de su evento un rotundo éxito.

En Los Jardines de Palacio cuidamos todos los detalles, y lo más importante cuidamos de usted, nuestro Cliente.

Para ello hemos preparado una variada y estudiada selección de Menús, ofreciéndole la posibilidad de seleccionar y elaborar su propio menú con los consejos de nuestro personal especializado. Además le ofrecemos una serie de servicios especiales que usted podrá contratar para hacer que su evento sea tan especial que sus invitados lo recordarán para siempre.

Galería de fotos

Visita nuestra web www.losjardinesdepalacio.com

Hemos ampliado nuestras instalaciones. Descubre nuestra nueva zona de baile

Nueva zona de baile en Los Jardines de Palacio


Grandes descuentos para tu boda

 

A continuación le presentamos nuestros servicios, con la confianza de que podamos servirle y satisfacer por completo sus necesidades.

 

Para cualquier consulta pueden llamar al número de teléfono:

607 737 555


Servicios

Hemos preparado una cuidada selección de Platos para hacer de su boda, evento o celebración un día muy especial. Estamos a su disposición para asesorarle si usted lo desea. Puede ver a continuación tres ejemplos de menús.

Menú ejemplo nº1

Menú ejemplo nº2

Menú ejemplo nº3

Para el cocktail de bienvenida hemos preparado una cuidada selección de Platos para que usted pueda seleccionarlos a su gusto

A continuación les mostramos nuestra selección de entrantes para bodas

Esta es nuestra selección de primeros platos individuales.

Mariscos a la Plancha y Cocidos.


Platos Elaborados con Marisco.

Esta es nuestra selección de pescados.

Esta es nuestra selección de carnes.

Esta es nuestra selección de postres.

Este es un ejemplo de menú para los mas pequeños.

El perfecto complemento para cambiar los sabores y preparar el paladar para degustar el plato principal.

Elija el sabor de su tarta. Puede optar por otros sabores diferentes a los que le presentamos. Consulte con nuestro personal para asesorarle.

Ponemos a su disposición otras opciones de bebidas para su celebración. Si tiene alguna petición especial, no dude en consultarnos.

Para una selección más personalizada consulte nuestras Cartas, donde podrá elegir entre una variedad muy amplia de productos.

Bodega Regional.


Bodega Reserva.


Extras

Para un mínimo de 100 personas invitadas

Para acompañar su Boda o Evento, y darle todavía más un carácter más distinguido le ofrecemos una amplia gama de posibilidades. Le presupuestaremos su solicitud:

Con todas las contrataciones incluimos centro de mesa Standard, si se desea algo más especial, le pondremos en contacto con nuestro florista para que le realice una cotización según su solicitud.

Ponemos a su disposición desde coches de lujo, hasta autocares y minibuses.
Le haremos una cotización a la medida de sus necesidades.

Si desea una minuta más personalizada y lo solicita con anticipación, podemos cotizarle la misma a través de nuestra imprenta.

Ponemos a su disposición la posibilidad de alquilar equipos audiovisuales, iluminación, estructuras, etc...
Pídanos lo que necesite y con mucho gusto le prepararemos una cotización.

Además le podemos ofrecer cualquier tipo de servicio adicional como:


Testimonios

No nos engañemos, cuando tomas la decisión de preparar una boda lo que más nos preocupa a todas después del vestido de novia, es el lugar de la celebración. Intentas buscar el sitio perfecto, que se amolde completamente a tus gustos y necesidades y todo eso lo encontramos cuando decidimos ponernos en contacto con los gerentes de Los Jardines de Palacio. Nuestra celebración fue una ceremonia civil, y el entorno era ideal para lo que buscábamos, una ceremonia sencilla y elegante. Cuentan con una carpa al aire libre totalmente equipada para este tipo de celebración, con sus sillas “vestidas” para la ocasión y los adornos florales que no dejan indiferente a nadie.

Sabia que la experiencia les avalaba, puesto que llevan mucho tiempo dedicados a organizar este tipo de eventos, pero aun así eres consciente de lo difícil que resulta atender a tantas personas al mismo tiempo y no dejas de preguntarte… ¿saldrá todo bien? ¡¡Pues si, salio todo perfecto!!

Recuerdo la llegada al salón de una forma especial. Una de las gerentes se acerco al coche para abrirme la puerta y ofrecerme su mano para salir. Sus palabras fueron: Bienvenida, estás guapísima. Solo pude responderle que estaba muy nerviosa a lo que ella me contesto: Tranquila que nosotros estamos aquí para encargarnos de todo.

El banquete lo elegimos basándonos en lo que nos aconsejaron y fue un verdadero éxito. Ya de por si es diferente porque el salón tiene unos ventanales que te permite ver el jardín mientras cenas, y si lo acompañas con un menú de primera calidad… ¿que mas se puede pedir?
Los invitados quedaron encantados, no hay mayor satisfacción para unos novios, cuando se acercan a ti y te dicen…- Enhorabuena, estaba todo buenísimo, y el servicio ha sido perfecto.

Cuentan con un equipo de camareros que son auténticos profesionales y que su único cometido es que no falte de nada en las mesas.

Al día siguiente, cuando te da tiempo a analizar todo de forma mas tranquila, te das cuenta que cuidan al milímetro cada detalle: Los niños cenan aparte con dos cuidadoras que juegan con ellos y los entretienen haciendo dibujos para nosotros que guardo con muchísimo cariño, y la imagen del metre buscándonos con la mirada para preguntarnos cuando nos venia bien sacar la tarta…ellos no se dedican a “dar bodas” se dedican a hacer que tu día sea el mas feliz de tu vida.

Les estaré siempre agradecida por haberme puesto las cosas tan fáciles y por haberme dejado disfrutar tanto en la barra libre porque efectivamente llevaban razón. Es el momento en el que los recién casados disfrutan realmente.

Puedo decir que me he casado en LOS JARDINES DE PALACIO y me he sentido como una auténtica princesa!!

Gracias!!!

 

LYDIA TAVIRA GARCIA

Capítulo 1.Ideas fijas

Hacíamos oídos sordos cuando la gente nos hablaba del nuevo restaurante que habían inaugurado en Villacañas, Los Jardines de Palacio, las recomendaciones eran buenas, habían hecho una fiesta de presentación que aparentemente había dejado a la gente encantada, pero nosotros ya habíamos reservado fecha en otro restaurante de Quintanar de la Orden. Después de todo, teníamos lo que queríamos, un restaurante con jardín, que ya conocíamos, y algo importante en ese momento para nosotros, que estaba en Quintanar, donde reside toda mi familia, y donde iban a alojarse todos los invitados franceses. Nos parecía entonces un engorro que después de haber hecho un viaje tan largo para venir de boda, se tuvieran que desplazar en autobús también el día-D, para ir a celebrarlo fuera del pueblo. Esa opción estaba descartada.

 

Capítulo 2. Cambio de planes

Por jugadas del destino, 6 meses después de haber hecho nuestra reserva, se confirman los rumores, que habían empezado algunas semanas atrás, de que el restaurante que teníamos en Quintanar iba a cerrar. Esto era en diciembre, y nos casábamos el 30 de junio, teníamos tiempo para reaccionar, pero no tanto tiempo. Además no podíamos cambiar la fecha, puesto que parte de los franceses ya tenían comprados los billetes, esto limitaba un poco más nuestras opciones.

Nos pusimos manos a la obra, como nuestra prioridad era celebrarlo en Quintanar, dónde nos casábamos, miramos primero esta opción. Pero el otro restaurante de allí ya estaba ocupado en esa fecha. Así que tuvimos que cambiar de idea, y empezar a mirar en localidades cercanas. Contactamos con varios restaurantes, y nos citamos con ellos. Una noche después de trabajar (ambos en Madrid), cogimos el coche y con poco tiempo y una agenda apretada, fuimos a ver qué nos ofrecía cada uno. Queríamos encontrar una solución antes del fin de semana, cuando nos íbamos a pasar las fiestas navideñas a Francia, y queríamos llevar buenas noticias.

Fue así, como en la segunda de las visitas programadas, llegamos hasta Los Jardines de Palacio. Allí nos recibió Jose, un chico joven, muy activo, de muy buen trato, que nos dio toda la información que tenía en su mano para darse a conocer y que no nos quedara ninguna duda. Nos explicó que eran una empresa familiar, que llevaban toda la vida dando bodas en su otro restaurante, y que éste lo habían abierto ante la demanda de tener un espacio con jardín. Por lo tanto se sumaba a la experiencia de sus profesionales, un recinto nuevo, con jardines y pensado con buen gusto para las necesidades más actuales. A pesar de ser tarde, nos dedicó todo su tiempo sin prisa. Y salíamos de allí a las diez y pico de la noche.

Surgió un nuevo problema durante esta conversación. Nuestra boda estaba programada para la tarde. Y por la tarde Los Jardines de Palacio ya estaba reservado para otra boda. Así que, ponernos en manos de Jose y su familia, implicaba un nuevo cambio.  Al hecho de tener que desplazarnos fuera de Quintanar, sumábamos el de cambiar la boda a la mañana. Con un añadido más, que al celebrarse por la mañana, y seguidamente haber otra boda, en el recinto que acabábamos de visitar solo podríamos hacer el cóctel y la comida. ¿Y el baile? El baile debía hacerse en un recinto contiguo, que estaba en proyecto, pero que no existía aún. Jose nos tranquilizó, nos habló de las fechas de la construcción, y nos prometió que estaría listo antes de nuestra boda. Aún así, el hecho de que no estuviera hecho implicaba, lógicamente, que no lo podríamos ver hasta muy entrado 2012. Por supuesto, teníamos que reflexionar.

Ese mismo día visitamos otro restaurante, y al día siguiente teníamos cita para ver un cuarto.

Volvimos a Madrid y pensamos en lo que cada uno nos había propuesto, en el fondo los dos estábamos de acuerdo, nos había gustado Los Jardines de Palacio, y el trato franco y natural de Jose nos había transmitido seguridad. Pero el elegir esta opción implicaba el cambio de la tarde a la mañana, y además el tener que confiar en que el recinto del baile iba a existir y ser de nuestro agrado. Era mucha confianza para unos novios que se habían quedado sin restaurante a 6 meses de la boda (tras haberlo reservado con más de un año de antelación). Aún así, nos arriesgamos.

 

Capítulo 3. La “pillada”

Se lo comunicamos a Jose, y a nuestras familias, a quienes enseñamos el sitio por la web y les pareció una idea acertada. Meses después, aprovechando uno de nuestros viajes a La Mancha, Mathieu (mi marido) se acercó desde Quintanar para comprobar si la realización del recinto para el baile se estaba llevando a cabo y cómo iba el proceso. Allí “le pilló” Jose, que estaba con su hermano trabajando codo con codo con sus obreros (a esta familia no se le caen los anillos y son trabajadores natos). En cuanto Jose vio a Mathieu “espiando”, le invitó a pasar y le enseñó todos los avances que habían hecho. Parecía que todo iba viento en popa, y que iban a cumplir su palabra. A partir de entonces cada vez que queríamos ver cómo avanzaba la obra, lo decíamos sin vergüenza y o Jose o Carlos (su hermano) nos lo enseñaban encantados.

 

Capítulo 4. La prueba

A mediados de marzo vinieron mis suegros de Francia para la prueba de los menús que habíamos concertado. Se dio estupendamente, nos dieron a probar todo lo que quisimos, Carlos y el maître nos informaron sobre los platos, y luego Carlos se sentó con nosotros para guiarnos  en la elaboración del menú, con su experiencia fue fácil. Allí mismo dimos la señal y cerramos el contrato.

 

Capítulo 5. Mezcla de culturas

La mayoría de nuestros invitados era gente joven. Los franceses se quedaban todo el fin de semana, no solo venían a una boda, sino a vivir unos días festivos intensamente. Los españoles no se iban a conformar con el baile de la tarde, al volver a Quintanar a primera hora de la noche iban a querer más. Lo sabíamos y no queríamos que se desperdigasen y dispersasen una vez llegados a Quintanar. Así que pensamos en continuar la fiesta allí haciendo otro baile por la noche en un recinto reservado para la gente de la boda, de forma que pudiésemos seguir compartiendo la alegría.

Además, al ser mi marido francés, queríamos añadir una costumbre de allí, que es la celebración del “Retour”; que consiste en que se vuelve a juntar la gente de la boda al día siguiente para continuar la celebración y comer juntos de una forma más informal y distendida.

Lo haríamos en el mismo recinto de Quintanar dónde habríamos hecho el baile la noche anterior. ¿Cómo? Se lo planteamos a Jose, y la solución fue dada inmediatamente, se podían encargar ellos de todo, se desplazarían a Quintanar y nos harían la paella y lo que necesitásemos. Un quebradero menos de cabeza para nosotros.

 

Capítulo 6. Nuevo contratiempo

Un mes antes de la boda habíamos quedado con Carlos y Jose para plantearles que se encargasen ellos de la bebida en el baile de Quintanar también. Ese mismo día tuvimos un nuevo problema: no podríamos utilizar el recinto que teníamos reservado para el baile. Cuando llegamos a Los Jardines de Palacio, estaban allí Carlos y Jose, y les planteamos nuestro nuevo problema. Su respuesta fue inmediata “¿Por qué no lo hacéis aquí?”. Lo estuvimos analizando juntos, y nos dieron todas las facilidades, no nos limitaban en hora, no nos ponían ningún “pero”, al contrario, daban respuestas a todos nuestros “peros”. Así que de nuevo nos quitamos un peso y lo cargamos en sus hombros.

 

Capítulo 7. El favor

El domingo antes de la boda fuimos a Los Jardines de Palacio a organizar la colocación de las mesas y concretar los detalles de la paella del domingo. Hablando de esto y aquello, salió a colación que el día antes de la boda teníamos que hacer un viaje para ir a por gran parte de los invitados franceses al aeropuerto de Barajas. Teníamos que ir con 3 coches para que entrara toda la gente. Sin pensárselo dos veces Carlos y Jose pusieron a nuestra disposición un monovolumen 7 plazas para que pudiésemos ahorrarnos 1 coche. Nos lo ofrecieron alegre y gratuitamente. Y sin ningún pesar nos hicieron ese gran favor.

 

Capítulo 8. Promesas cumplidas

El día de la boda llegó, y con él el banquete y el baile. En Los Jardines de Palacio todo fue como prometido. Nosotros estábamos en una nube, disfrutando de todo y de todos los nuestros. Nuestra opinión podría ser incompleta o poco objetiva. Pero desde que hemos vuelto del viaje de novios, todos los comentarios que recibimos de nuestros invitados son de satisfacción, tanto sobre las instalaciones como la comida y el servicio.

Al día siguiente la paella, no sabíamos cómo se iban a organizar para llevar todo, habíamos calculado por encima el número de comensales, ya que la invitación fue un poco libre y no sabíamos cómo los españoles iban a responder a esta celebración que normalmente no se hace aquí. Se presentaron 135 personas de una boda de 180. Nosotros habíamos previsto unas 100. Carlos, Jose y su padre estaban allí a las 11:00 de la mañana preparándolo todo, habían llevado mesas, manteles, cubiertos y un chiringuito para servir la bebida. Ensaladas y raciones de embutido y queso para picar, bandejas de sandía y melón. Y por supuesto todo lo necesario para hacer una paella. De nuevo no nos tuvimos que preocupar por nada. Aunque habíamos previsto menos personas se encargaron de que comiésemos todos bien e incluso sobrase. También improvisaron mesas (hasta con una puerta), para que todo el mundo se pudiera sentar cómodamente a comer.

Pasaron el día con nosotros, trabajando al 100 %, después de haber estado con nosotros hasta las 3 de la mañana del día antes. Como ya dije anteriormente, son trabajadores natos. Pero no solo eso, sino que en ningún momento ponen una mala cara ante un contratiempo o algo inesperado, si les planteas algo nuevo su respuesta es siempre positiva. Y su actitud igual.

Somos conscientes de que el éxito de nuestra boda y su celebración fue resultado de muchos factores, y de mucha gente que participó y colaboró en cada una de las partes. Pero con respecto a la celebración, sabemos que el haber confiado en los profesionales de Los Jardines de Palacio ha tenido muchísimo que ver con ese éxito. Les recomendaremos siempre y volveremos a ponernos en sus manos.

 

Todavía no se como celebramos nuestra boda en los jardines de palacio, no se si fue casualidad o viéramos alguna foto... Lo cierto y verdad es que salió todo maravilloso y a día de hoy estamos súper contentos.

Buscábamos algo cerca El Romeral, La Guardia y Alcázar de san Juan, que eran de donde procedían todos nuestros amigos y familiares. Y después de mirar en varios salones de estos sitios, no había ninguno que nos gustara tanto como los jardines de palacio.

Cuando fuimos a la feria de los novios, nos quedamos encantados, con las instalaciones y con el trato de toda la familia Torres, nos trataron como si nos conocieran de toda la vida, en todo momento atento de nosotros. Y decidimos poner nuestra fecha.

Nuestra única preocupación era, que no habíamos ido a ninguna boda, ni celebración a estos salones y no sabíamos como iba a salir y que la gente estuviera contenta.

Ya lo teníamos todo listo, todo lo que estuviera en nuestras manos, iglesia, el vestido de la novia, el traje del novio, floristería... dejamos todo nuestro día mas importante en manos y en la responsabilidad al 100% de Carlos.

Cuando llego el día, allí estaba él, esperándome en la entrada y todavía recuerdo sus palabras” tranquilízate princesa” y pensé ya esta todo hecho ahora a disfrutar de nuestro gran día. Ellos se preocuparon de la música, en cada momento nuestras canciones, los niños estuvieran entretenidos en otro salón, sin las preocupaciones de los padres y siempre atentos de sus cuidadoras... y hasta los autocares que por supuesto necesitamos...

Ese día lo recordamos, como el mejor de nuestras vidas, y lo más importante es que la gente salga contenta y este a gusto, eso es lo que te queda después de un día importante Solo esperamos volver otra vez, para recordar ese bonito día.

 

ROBERTO TACERO MASCARAQUE
Mª ELISA POLAN VILLALOBOS

 



Los Jardines de Palacio

... Gracias por elegirnos.

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Celebración de bodas